Vengan a vernos!

 TEMA: Construcción.

La organización local de Estocolmo de los sindicalistas tiene ”casa abierta” todos los miércoles de 16 a 19 hs en su local de Sveavägen. Esto comenzó en febrero del 2020, pero hubo una pausa causada por el Coronavirus (Covid 19). En esas tardes muchos trabajadores que no saben sueco, han podido tener información sobre sus derechos en el lugar de trabajo. Solveig Betnér, responsable sobre información de las SAC, ha conversado con tres trabajadores de la construcción y con un intérprete, un miércoles a principios de septiembre.

Bismarck Velásquez y Eliever Cruz, relatan sobre su relación con SAC y la lucha para obtener justicia en la relación de trabajo. Ellos se conocieron en el lugar de trabajo y fueron engañados por la misma empresa.

Los dos vinimos a Suecia con la idea de trabajar por un tiempo, pero planeando quedarnos si nos iba bien, dice Bismarck. Él cuenta cómo consiguió su primer trabajo aquí. Cuando llegué a Suecia y me puse en contacto con otra persona de Nicaragua. Él me dió unos contactos y comencé a llamar por teléfono para pedir trabajo. Fue más o menos lo mismo para Eliever. Ellos estaban en una construcción en Farsta, donde trabajaban en carpintería y limpieza. Allí se conocieron. Allí derribaban paredes, pintaban, hacían carpintería, ponían cables….. Es el mismo comprador de trabajo que tenían allí, con quien se ha dado el conflicto. Al principio todo iba bien, dice Bismarck. El problema comenzó cuando se les debía pagar el sueldo.

DINERO DEL PROPIO BOLSILLO

Los trabajadores que no habían recibido su sueldo le dijeron al patrón que les tenía que pagar tal y cual habían convenido. Ellos no tenían ni siquiera dinero para pagar el viaje al lugar de trabajo. ”Vénganse para acá, que resolveremos el problema del dinero”, dijo el patrón, cuenta Bismarck. “Ustedes no pueden dejar el lugar de trabajo y parar el trabajo”. El capataz dijo que no podía sacar más de 10.000 coronas del banco. Así que sacó las 10.000 coronas que se dividieron entre cuatro trabajadores, continúa Bismarck. Y el dinero no se dividió con justicia. Eso comenzó en una construcción en noviembre del 2019. Y luego el trabajo continuó en diversos lugares. Pero sin el sueldo que había sido convenido. El capataz dijo que se había sentido obligado a sacar dinero de su propio bolsillo para pagar a Bismarck, Eliever y los otros trabajadores. Yo saco dinero de mi cuenta para pagarles, porque yo soy una buena persona” decía el capataz, cuenta Eliever. Es una gran desilusión, trabajamos para ganar nuestro sueldo. Tenemos que pagar las cuentas, comprar comida, pagar viajes y muchas otras cosas. En mi caso, dice Bismarck, tengo que mantener a mi hijo. Cuando este problema apareció en el lugar de trabajo, Bismarck comenzó a buscar entre los sindicatos en Suecia. Èl tenía experiencia de que cuando aparecen problemas en el lugar de trabajo se podía recurrir a los sindicatos. Él tenía experiencia desde su país de que se podía conseguir ayuda a través del sindicato.

LAS PALABRAS LLEGAN A SVEAVÄGEN

Pamela Otarola, organizadora de los inmigrantes en Estocolmo LS, cuenta que el sindicato tendría una reunión de información sobre la caja de desocupados en castellano. Vinieron muchas personas, una de ellas la pareja de Dangelo, compañero de trabajo de Bismarck y Eliever. La compañera de Dangelo hizo algunas preguntas y recibió el número de teléfono de Pamela y se lo pasó a Dangelo. Fue así como esta información se difundió y los compañeros de trabajo comenzaron a luchar por sus derechos. Nosotros recibimos información acerca de cuáles son nuestros derechos como trabajadores, cuales son las leyes que reglan las condiciones de los trabajadores en Suecia, cuentan ellos. Cuentan que comenzaron con algunas protestas. Eso nos fortaleció y decidimos continuar luchando por nuestros derechos, dice Bismarck. Se realizó un bloqueo en Åkersberga. “Yo había participado en bloqueos en Nicaragua” dice Bismarck. Entonces había sido en apoyo a otros compañeros, pero yo no había participado en ninguno en lo que hacía a mi propia situación, contra mi comprador de trabajo. En su país había luchado, entre otras cuestiones, por el derecho a recibir educación universitaria, para que la educación sea de buena calidad y para que sea gratuita. En Nicaragua Bismarck tiene calificaciones para ser fiscal. . “Yo no nací rico y por eso tengo que hacer muchas cosas para poder vivir. Por eso no es nada nuevo necesitar trabajar como aquí, estamos acostumbras a luchar”, dice Bismarck. Para poder conseguir su título en Nicaragua trabajó, entre otras cosas, como vendedor y carpintero.

EL CASO VA AL TRIBUNAL DE TRABAJO

Eliever y Bismarck dejaron de trabajar en la empresa que los engaño en diciembre del año pasado, porque no habían recibido sus sueldos. El caso está en marcha y una conciliación se realizará entre las partes ante el Juzgado de Trabajo. Hemos presentado nuestra querella contra ellos porque se han negado a negociar, dice Pamela. Si nos dan la razón podremos seguir adelante con su caso. Por el momento Eliever y Bismarck tienen trabajos temporarios como pintores. “Tenemos que tomar los trabajos que haya. Si nos quedamos en casa un mes sin trabajar, de todas maneras tenemos que pagar el alquiler”. Para todos los lectores de este artículo, los dos trabajadores quieren agregar: ustedes tienen que conseguir ayuda cuando tienen problemas en el trabajo. Hay un lugar donde pueden conseguir información sobre sus derechos.  Venga a nosotros!

Que puedes esperar del sindicato?